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OkCostumbres del Siglo XIX | 25 de May de 2010
El amor en tiempos del Virreinato
Allá por el Siglo XIX, aunque la mujer tenía ciertos derechos legales (como el derecho a heredar), ninguna podía tener una profesión, porque se pensaba que era incapaz de cualquier tipo de vida fuera de su hogar.
Para las féminas de aquella época, sólo había tres opciones: el matrimonio, la soltería o la entrada en un convento de clausura. Pero claro, aquellas que elegían el matrimonio o la soltería debían llevar una vida tranquila, centrada en el hogar y en la iglesia. En sus hogares y en las reuniones sociales, las mujeres no debían mostrar demasiada inteligencia, sino más bien sólo ser amables con los invitados, sostener una charla agradable y vivaz, bailar un poco danzas españolas y francesas, tocar la guitarra, el piano o el arpa y cantar.
Había varias escuelas, (aunque hoy en día no las llamaríamos como tal): la más formal (donde iba todo lo más notable de la sociedad porteña), era una vieja casa dirigida por doña Francisca López, a la que concurrían varones y mujeres. Niñas desde cinco años y niños hasta quince, separados en dos salas, cada uno llevaba desde su casa una sillita de paja y éste era todo el amoblamiento: el tintero, un pocillo y una mesa muy tosca donde escribían los varones primero y después las niñas.
Claro está que no todos los padres querían que las niñas supieran escribir para evitar que pudieran hacerlo a los hombres. Todo lo que se enseñaba era leer y escribir y las cuatro primeras reglas de la aritmética, y adicionalmente a las mujeres a coser y cortar. Era muy importante la vigilancia de los padres para impedir el trato de las niñas con los caballeros, en suma en todas las clases de la sociedad había vanidad en las madres de familia en este punto. La dicha de los padres era tener una hija monja y un sacerdote y la sociedad giraba sobre esta tendencia.

Autor de la pintura: Carol López Mateo
En los hogares de la gente decente era habitual que los padres eligieran maridos para sus hijas. Los matrimonios así pautados no tenían en cuenta los sentimientos de los jóvenes sino los intereses de familia. A través de un buen casamiento se buscaba mantener o incrementar el patrimonio familiar. Los ricos comerciantes, por ejemplo, se preocupaban por pactar uniones con hombres que a través del ahorro y la buena administración dieran continuidad a sus empresas mercantiles. En este sentido, los españoles contaban con ciertas ventajas sobre los criollos porque las familias decentes los consideraban más trabajadores y ahorrativos que los nativos.
El amor en tiempos del virreinato era entonces sólo un acuerdo, un arreglo de partes, una decisión despojada de pasión.
Sin embargo, hubieron algunas excepciones; por ejemplo el caso de Mariquita Sanchez o de Camila O?Gorman, pero estas historias de amor del Siglo XIX son para otro capítulo y las seguiremos desarrollando durante este año del Bicentenario argentino.
Para realizar un recorrido virtual por los principales acontecimientos de aquella época ingresá a http://www.muralbicentenario.encuentro.gov.ar/flash/index.html
AUTOR
COMENTARIOS
Agustina Saenz | 28 de May
Me encantó la nota muy linda!
Belen | 31 de May
me gusta mucho la informacion que se encuentra en esta pagina... me gustaria que este un vestido utilizado en 1810. gracias
Editorial 1000pciones | 03 de June
Belén, Agustina, gracias por participar, trabajaremos en la búsqueda de imágenes de vestidos de aquella época. Saludos!
Lorena R. Gomez | 03 de June
Muy pintoresco y divertido pensar cómo debe haber sido organizar un casamiento en aquella época! Muy linda la nota.








