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Reflexiones antes de dar el sí | 28 de October de 2010

El matrimonio y sus virtudes

El matrimonio y sus virtudes

Casarse es entregarse totalmente como hombre y como mujer. Entrega total implica brindar todas las potencialidades que tenemos como personas, para ayudar, a su vez a que el otro crezca, se desarrolle y se realice, de acuerdo a sus propias potencialidades.

Para esto es necesario desarrollar ciertas virtudes mediante las cuales podemos lograr llevar a cabo esa entrega total y que esta cumpla con sus fines. Virtudes que son necesarias para una buena vida matrimonial.

En primer lugar resulta necesario vivir con plenitud la virtud de la generosidad. Ser generosos no significa dar lo que nos sobra o dar lo que tenemos sin quejarnos. No, ser generosos es dar al otro lo que necesita, lo que quiere, lo que anhela.

¿Y cómo? Con todo lo que somos, con todo lo que tenemos, con todo lo que podemos. Por eso decimos que el matrimonio es la entrega de mí mismo en función del otro.

¿Y cuándo? En todo momento, en cada pequeño acto. Para lograr esto tenemos que hacer foco en la otra persona, estar pendientes del otro, hacernos expertos en lo que es y necesita.

Otra virtud a cultivar para vivir plenamente nuestro matrimonio es la comprensión, que va de la mano del respeto por el otro, por su individualidad, por su temperamento, por su manera de pensar y de actuar, sus gustos y sus decisiones. Ya tuvimos la etapa del noviazgo para conocernos, ahora es necesario ver lo bueno del otro en lugar de concentrarnos en sus defectos.

Por último: la justicia. Resulta un tanto técnico y estructurado, pero al llevarlo a la vida diaria nos damos cuenta que no lo es. Justicia significa darle al otro lo que le corresponde. Escucharlo, atenderlo, regalarle mi tiempo, mi buen humor, mis talentos, sin pedir nada a cambio, simplemente porque le corresponde.

Mi escucha, mi buen humor, mi tiempo, mi vida, son suyas, yo se los entregué el día que decidí casarme con él o con ella. Concretar en lo cotidiano esa entrega es llevar una buena vida matrimonial y me realiza también a mí como persona.

                Por supuesto, para que la vida matrimonial sea realmente satisfactoria y por sobre todo cumpla con sus fines, que en definitiva se resumen en alcanzar la felicidad haciendo feliz al otro, es necesario cultivar todas las virtudes humanas.

Hemos detallado las más importantes o fundamentales para un vínculo de tipo matrimonial, pero sin lugar a dudas el ser sincero, ordenado, alegre, flexible, laborioso, acrecentará nuestros vínculos y nos hará muy felices junto a la persona que elegimos para compartir nuestras vidas.

El matrimonio transforma radicalmente la identidad de dos personas solteras: dejan de ser independientes y pasan a ser equipo. ¿Cómo? Co-decidiendo; co-municando, con-viviendo.

Casarse es decirle a la persona que amamos, con palabras del Orientador Familiar Cristián Conen: quiero estar con vos, sólo con vos, siempre con vos, dándote lo mejor de mí a vos.

Gentileza: Malena Santecchia (Abogada y estudiante de la Carrera Orientación Familiar)

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Andrea | 28 de October

Estoy de acuerdo con las virtudes a desarrollar p un buen matrimonio y las relaciones en gral, pero una consigna me quedo claro cuando me case q "Yo no tengo q hacer Feliz al otro, solo ser yo misma sacando lo mejor de mi y tratando de acomodarme al otro c mis potencialidades pero no satisfaciendolo en todo sino en lo q pueda lo demas se dara c el dialogo y podremos ponernos de acuerdo. Besos gracias x la nota...

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